Computación parásita y nuevas tendencias

Alguna vez se te ha pasado por a cabeza preguntas como ¿por qué suena tanto tu ordenador si ya no estás haciendo uso de él? o ¿Por qué prosigue el frenético titilar de las luces de tu sistema de computación si en pantalla todo está en absoluta calma? Quizá nunca habías notado que tu ordenador tiene lo que podemos llamar una “vida propia” mientas no lo estas utilizando. Aunque ante nosotros no se esté ejecutando ninguna aplicación, dentro están ocurriendo miles o tal vez millones de cosas.

¿Es nuestro ordenador estrictamente “personal”?

¿Y si alguien más está aprovechando el tiempo aparentemente inerte de nuestro ordenador? ¿Si nuestra computadora que hasta ahora calificábamos de “personal” está sirviendo a alguien más? Dado todo el entramado que supone Internet, hoy en día esto es perfectamente posible. Cuando hablamos de computación parásita –a pesar de que su connotación se antoje algo negativa– no necesariamente se trata de un perjuicio. Quizá una denominación más benévola puede ser “computación colaborativa”.

¿Qué es la computación parásita?

La computación parásita, tal como se concibe en los medios informáticos, se asume como un medio para resolver problemas que requieren de grandes capacidades de cálculo, de forma distribuida, aprovechando las infinitas conexiones, unidades de procesamiento, memoria y, en general, ordenadores que hacen vida en el ecosistema de la world wide web.

Con mucha elegancia y hasta diplomacia, la computación parásita utiliza los protocolos de comunicación digital propios de Internet para solicitar a ciertos nodos capacitados para tal tarea la resolución de algún problema muy puntual.

Este problema requerirá por instantes recursos de procesamiento-memoria y su resultado viajará raudo por la misma vía por la que apareció. Todo esto bajo los protocolos que hacen posible el diálogo binario entre ordenadores en el marco de Internet.

Es la manera en la que se viene planteando la resolución de ciertos problemas de dimensiones descomunales, y asociados generalmente a sistemas de big data; problemas que, de intentar resolver localmente en un solo computador, podrían tomar años para concluir con éxito, incluso con las más poderosas configuraciones informáticas.

Infraestructura computacional compartida y simultánea

Resulta mucho más viable desmenuzar estos grandes problemas y, convertidos en miles de sencillos ejercicios computacionales, diseminarlos a través de internet para luego recaudar las múltiples respuestas y ensamblarlas, dándole sentido a la gran respuesta final.

Esta estrategia aprovecha la simultaneidad de las operaciones que pueden ejecutarse en los millones de centros de cómputos y nodos de internet, para acelerar resultados que de otra forma quizá ni siquiera fuese viable tratar de obtener.

La minería no practica la computación parásita

La minería de criptomonedas no debe confundirse con la computación parásita. La minería busca resolver un problema complejo (completar una cadena de bloques o blockchain) por sí solo, en procura de una recompensa. Si alguien más lo resuelve antes, se esfuma la oportunidad y hay que empezar de nuevo.

El esquema “parasitario” pregona la utilización sigilosa e inocua de instantes ociosos de los recursos disponibles en el concierto global de ordenadores, para resolver grandes temas que puedan ser del interés de la humanidad.

Siendo así, pareciera algo loable a lo que nadie pudiese negarse. ¿O acaso no es bajo estos mismos preceptos que actualmente gozamos del hecho de tener a la distancia de un clic todas las bondades que nos ofrece Internet?

Si te interesa profundizar en este y otros temas tecnológicos, además de conocer acerca de nuestros servicios, visítanos en panavoip.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

14 − = 5